Perspectiva Personal |
Atención al mensaje de la historia en el Suroeste de Alaska |
| Por: Tim Troll, Executive Director, Nushagak-Mulchatna/Wood-Titchik Land Trust |
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Apenas una década después que Lewis y Clark comenzaran su histórica exploración de lo que ahora conocemos como los EE UU occidentales. La primera expedición al sudoeste de Alaska se ha embarcado en la Isla Kodiak; liderando el grupo se encontraban dos ruso-americanos empleados de la compañía, Peter Korsakovski y Fedor Kolmakov. A estos hombres fue encargada la misión de descubrir nuevos territorios a fin de ensanchar el catálogo de comercio de pieles de la compañía, ellos estaban en búsqueda de castores y los encontraron en grandes cantidades. Imagine por un momento que estos cuatro exploradores fuesen capaces de volver al siglo XXI y a los territorios que ellos observaron por primera vez hace aproximadamente 200 años. ¿Cuál grupo de exploradores estaría más sorprendidos: Lewis y Clark (porque todo ha cambiado tanto) o Korsakovski y Kolmakov (porque tantas cosas permanecen iguales)?
© Robert Glenn Ketchum Cambio es la palabra en funcionamiento. En el breve lapso de dos centurias hemos llenado de agujeros, cicatrices y hemos pavimentado buena parte del horizonte a través del cual Lewis y Clark viajaron. Los pueblos nativos que estos hombres encontraron han desaparecido o están reducidos a reservas. La vida salvaje que observaron y cazaron ha sido eliminada casi por completo. La corrida de salmones en el gran río Columbia es apenas una sombra, en comparación a su anterior fortaleza e incluso esa pequeña sombra es mantenida de una manera artificial, mediante ventanillas de paso y millones de dólares anuales gastados para transportar los pocos salmones que regresan a las cercanías de las represas, que proveen de agua y electricidad a las personas que ahora pueblan el noroeste del Pacífico. El cambio no ha pasado por alto el sudeste de Alaska; pero, en términos de la tierra y sus recursos naturales ese cambio ha sido suave. Aún hoy es posible seguir el mismo camino de los dos exploradores rusos, acampar en los mismos sitios, y apreciar el mismo paisaje salvaje e inalterado, escuchar las mismas lenguas nativas que se hablaban en aquel entonces, observar la misma vida salvaje y capturar de las mismas corrientes los mismos salmones silvestres que nutrían a su expedición. Cambios drásticos como aquellos que diezmaron al país de Lewis y Clark sin embargo, surgen amenazantes sobre el sudeste de Alaska. La mayor mina de oro a cielo abierto y cobre del mundo está en su etapa de planificación, en la cabecera del mayor criadero de salmón silvestre restante del mundo, los ríos Nuchagak y Kvichak. La exploración de petróleo está siendo puesta bajo consideración en las zonas cercanas a las márgenes de dichos ríos. La puesta de la historia del Pacífico noroeste de Lewis y Clark sugiere que si el desarrollo industrial a gran escala de este tipo no se convierte en el juicio final para el salmón silvestre, este liderará otros cambios que si lo serán.
Dos recientes ediciones de la revista lifebetter (Jan/Feb ’08 and Apr/May ’08) presentan fotografías e historias sobre el suroeste de Alaska. La última edición resaltó al fotógrafo Robert Glenn Ketchum, que ha utilizado su arte para documentar el mundo natural y los perturbadores cambios que los humanos imponemos a nuestro medio ambiente, si tenemos en cuenta, el mensaje de Ketchum, no es más que una lección de historia, es necesario que cambiemos nuestra actitud acerca de la inevitabilidad del cambio.
Para el sudeste de Alaska y para otras partes del mundo como ésta, ese mensaje es “suficiente”!. |
